Yo leo, tú lees, él lee

Normalmente cuando me pongo a escribir lo hago como pollo sin cabeza. Empiezo a redactar y no sé por donde va a terminar esto. Simplemente pongo palabras que he ido aprendiendo en la vida y las voy poniendo en fila hasta formar una frase, ves, como ahora. Y lo que pretendo con todo esto es sacar una idea, si una idea que me de la posibilidad de seguir escribiendo.
Y aunque esto al final pueda parecer una redacción solamente lo parece. lo que es en definitiva son frases sueltas, con poca relación entre sí y con escasa profundidad en su contexto.

En ocasiones -no muchas- me he encontrado con grandes dilemas al tiempo que escribía. Se puede creer en mi caso que las palabras en cadena me hablan de cosas, cosas que nada tienen que ver en muchos casos, con lo plasmado en el papel.
A veces sueño con palabras o son las letras las que sueñan conmigo. Cuando estoy despierto sin embargo la magia está exiliada en el retrete. Y digo en el retrete porque es allí donde me aborda casi toda la inspiración. Cuando leo.
¿Os pasa a vosotros lo de estar leyendo y en esos momentos descubrir que la cabeza esta analizando otro tema?. os ha pasado eso de leer media pagina y no haber entendido nada; y entonces descubrir que nada has entendido porque tu cerebro estaba analizando otro asunto. La mente se había ido atender otros asuntos y no le interesaba en absoluto en ese momento lo que tu intentabas leer -evidentemente sin su ayuda solo lo podías intentar- en el papel.

Pero que hermosa es la lectura. Que bello me resultan las lineas en el papel -o en la pantalla de un ordenador- transmitiendo ideas, pensamientos, paisajes y tantas y tantas cosas que caben en nuestro procesador automático de vida. Por todo esto y muchas cosas mas que se me olvidan o que no quiero contar os invito a lanzaros (con la mirada) ahora mismo sobre un libro. Y gracias por acompañarme. 

No hay comentarios: